Exposición “La Recuperación De La Memoria Social Una Urgencia Presente”. En conmemoración del vigésimo aniversario de la muerte del Expresidente Virgilio Barco, Académico Honorario de la Academia Colombiana de Historia. 1997 mayo 20 2017

Discurso de instalación en la Academia Colombiana de Historia
del I Congreso de Academias Departamentales de Historia.
Por el Excmo. Señor Presidente de la República Doctor Virgilio Barco. 5 de agosto de 1988.

 

Señoras y Señores:

El conocimiento del pasado y de la tradición de un pueblo es un elemento esencial de la nacionalidad. Las Academias Departamentales de Historia están llamadas a cumplir una función de gran alcance en su estudio, análisis y difusión, así como en la conservación del patrimonio cultural y de otros elementos que constituyen nuestra identidad nacional. Considero, por ello, que este primer encuentro de Academias de Historia, del cual deben salir conclusiones concretas sobre la coordinación de labores para el cumplimiento de sus importantes objetivos, tiene una gran significación para el país.


En el momento de su creación, en la primera mitad del siglo veinte, la Academia Colombiana de Historia recibió múltiples responsabilidades como cuerpo consultivo del Gobierno. Con el transcurrir de los años, diferentes entidades descentralizadas fueron asumiendo algunas de sus funciones, como las relacionadas con la conservación y protección del Patrimonio Histórico Nacional.


Sin embargo, la Academia continúa laborando en forma muy activa en las comisiones que tienen bajo su responsabilidad la celebración de los festejos patrios, y participando en el Consejo de Monumentos Nacionales. Preside actualmente la Comisión del Quinto Centenario del descubrimiento de América. Además, eminentes académicos se encuentran vinculados a altos cargos en centros universitarios oficiales.


Qué lejanos estamos de la época de los centenaristas, cuando la Academia Colombiana editaba el primer volumen de Historia Nacional bajo el infortunado título de La Patria Boba. Son testimonio de su permanente esfuerzo de renovación ocho décadas de trabajo constante, de edición ininterrumpida del Boletín de Historia y Antigüedades y de sus diversas colecciones.

 

Señores Académicos:
Estoy seguro que el sentimiento nacional que animará este Congreso, que reúne a la Academia Colombiana de Historia, y a sus correspondientes departamentales, producirá numerosas y sabias recomendaciones que nos permitan concertar líneas de acción, de proyección y cobertura nacional.

El país necesita rescatar su conciencia histórica
En estos cuatrocientos cincuenta años de la ciudad capital, la reciente creación de la Academia de Historia de Bogotá seguramente se traducirá en la recuperación y reconstrucción de los procesos de nuestra formación urbana. Y así continuaremos el ciclo de las conmemoraciones de la fundación de las ciudades colombianas. Pero más allá de las celebraciones, el país requiere de un movimiento sostenido para rescatar su conciencia histórica.

Es sorprendente el grado de desinformación del ciudadano común sobre todo aquello que tiene que ver con el desenvolvimiento de la nación colombiana. Los dos festejos patrios, que por mandato de la ley organiza la Academia Colombiana de Historia, no alcanzan a romper la apatía ciudadana. El veinte de julio y el siete de agosto tan sólo se iza el tricolor nacional en algunas residencias y edificios públicos.
Aún más, existe un gran atraso en la producción de textos históricos, infantiles, escolares y universitarios. No son suficientes los esfuerzos que han realizado las empresas editoriales para publicar obras sobre temas históricos, a las cuales tengan acceso todos los colombianos.


Son de gran belleza y valor didáctico, aunque de impacto muy limitado, las series de obras a todo color editadas por el Museo del Oro del Banco de la República sobre los Muiscas, los Sinúes, y los Quimbayas. Pero carecemos de obras similares sobre la Independencia y la República. Los textos escolares y el sistema mismo de enseñanza de la geografía, de la historia, de la cívica que ahora. se conoce como “cátedra de educación para la democracia, la paz y la vida social", no alcanzan la debida profundidad. Estamos por eso avanzando en la revisión del Decreto 1002 de 1984 sobre planes de estudio.


Ya es hora de intensificar a escala nacional, la aproximación orgánica entre la educación, la cultura, la ecología, la historia, la creatividad artística, la información y el desarrollo científico.

Hacia una síntesis de nuestras formaciones históricas regionales
La Historia Extensa producida por la Academia Colombiana marcó un hito en la historiografía nacional. Las colecciones de las academias regionales que se concentran en bocetos biográficos y en describir panoramas de la historia local, se han complementado con ediciones periódicas o conmemorativas. Este es un encomiable esfuerzo, si se tiene en cuenta que los recursos de los cuales disponen algunas de ellas son muy limitados.


Debe destacarse la participación en los estudios históricos nacionales y los aportes editoriales de las universidades y sus programas de historia a nivel de pregrado y postgrado; los centros, fundaciones e investigadores independientes. Se han logrado a escala nacional experiencias de obras conjuntas, tales como manuales, obras panorámicas y repertorios antológicos.


Pero los colombianos interesados en conocer la historia nacional, en sus dimensiones y formaciones regionales, no disponemos aún de trabajos de síntesis terminados. A pesar de los novedosos avances alcanzados en estudios de algunas regiones.
Una múltiple obra editorial que registre la trayectoria histórica de las regiones colombianas, en su contexto nacional e internacional es el mejor regalo que podríamos damos los colombianos en los festejos de 1992.


Esta invitación que me atrevo a hacer tiene por objeto que recapitulemos las grandes etapas de nuestro pasado y tracemos el perfil de nuestro presente. De lo que se trata, es de integrar a la memoria de la Patria la contribución de las regiones a su configuración étnica, política, económica, social y cultural. Así tendríamos pronto los textos que necesitamos, accesibles para todos.

Otro tanto habrá de señalarse sobre los contenidos y la difusión de ideas por los medios sociales de comunicación. Son ellos instrumentos fundamentales para afirmar la identidad cultural, propiciar la integración latinoamericana, fortalecer la democracia, y educar a los ciudadanos.

La formación de un hondo sentido de nacionalidad
La salvaguarda y fortalecimiento de nuestro patrimonio natural, de los sitios y monumentos arqueológicos, de los bienes históricos de la cultura, es una inaplazable responsabilidad del Estado y de todos los miembros de la sociedad.


La recuperación de la memoria social, es una urgencia presente. No podemos revivir los acontecimientos de otros tiempos, pero sí tenemos la posibilidad de interpretar desde el presente los acontecimientos del pasado.


El patrimonio histórico nacional debe ser enriquecido con el trabajo cotidiano de nuestros estudiosos e investigadores y con las obras de nuestros creadores culturales.

Cooperación cultural para la integración latinoamericana
En el marco de las políticas sociales de los Estados modernos comienza a afianzarse la dimensión cultural del desarrollo. Así lo testimonia la reciente declaratoria por Naciones Unidas del “Decenio Mundial de la Cultura”.


En el plano de la cooperación regional tienen hoy la cultura y el patrimonio histórico una función estratégica. Así lo formulamos los Presidentes del Grupo de los Ocho, en el “Compromiso de Acapulco para la Paz, el Desarrollo y la Democracia”:
Conscientes de la importancia del acercamiento cultural y educativo como instrumento que favorecerá la integración regional, nuestros Gobiernos impulsarán en el campo de la cultura acciones que comprendan la preservación y el enriquecimiento del patrimonio histórico y natural, y la utilización de los medios de comunicación social para un mayor conocimiento de los diversos valores de la Región. Igualmente se promoverá una más amplia vinculación y cooperación en materia de creación artística y cultural. Nuestros Gobiernos destinarán a este propósito recursos suficientes...


Las reuniones preparatorias de la próxima convocatoria de los Presidentes que integran el Grupo de los Ocho, vienen explorando propuestas que permitan fomentar entre nuestros países la coproducción y distribución tanto de libros como de programas audiovisuales. Se requiere, sin duda, de una tarea de armonización continental para superar los obstáculos legales, aduaneros y arancelarios que dificultan la circulación de las ideas, los bienes y mensajes culturales.


Se está proponiendo, por ejemplo, el diseño de una “Historia Mínima de América Latina y del Caribe”, como también de una “Biblioteca Latinoamericana y del Caribe”. Están estos proyectos editoriales orientados a que se establezcan los valores que compartimos y realce una recapitulación histórica y un diagnóstico del ser nacional de cada país, constituyéndose, al mismo tiempo, en testimonios perdurables de la unidad latinoamericana, enriquecida por la diversidad de sus partes.

Pero todos los esfuerzos del Grupo de los Ocho no deben dirigirse exclusivamente a la producción, distribución y consumo de bienes y mensajes culturales. Nuestro propósito, en último término, se orienta a estimular la participación ciudadana en la vida cultural latinoamericana.


Debemos revitalizar las fuentes de nuestro patrimonio histórico
Inspirados por los propósitos antes mencionados invito a los Señores Académicos a cooperar con sus luces y esfuerzos conjuntos a revitalizar las fuentes de nuestro patrimonio y a proyectarlo en la conciencia ciudadana. Estamos trabajando para dotar al Archivo Histórico Nacional de Colombia de una sede con todos los recursos técnicos más avanzados y también para establecer un sistema nacional de archivos. Simultáneamente avanzamos en un programa internacional de recuperación de las fuentes diplomáticas y consulares de nuestras relaciones internacionales con Europa y los demás países Americanos que nacieron con nosotros a la vida independiente. Fruto de este trabajo serán los diferentes volúmenes que aparecerán en la Biblioteca Presidencia de la República.


En las sesiones de este Congreso los Señores Académicos tendrán ocasión de conocer de parte del Maestro Germán Arciniegas, el estado de los trabajos de la Comisión Colombiana Preparatoria de la Celebración del Quinto Centenario, de la cual es presidente. Tal comisión fue creada en abril de 1983 por el Gobierno Nacional.


Algunas de las iniciativas asociadas a este trascendental evento se encuentran en desarrollo: la edición de obras de la Flora de Mutis; el Diccionario de Construcción y Régimen; el Atlas Etnolingüístico y Etnográfico de la Subregión Andino Indo-Americana y otras publicaciones de carácter histórico y cultural. Igualmente se está apoyando la instalación del Museo Naval del Caribe.

Señores Delegados:
Corresponde a ustedes, Señores Historiadores, estudiar la personalidad y el perfil de nuestros procesos, con una visión integral de nuestra nacionalidad y con miras a contribuir a la formación del ciudadano común.


Debo invocar en esta ocasión la memoria del eminente colombiano Académico Guillermo Hernández de Alba, el cronista de su ciudad natal, quien antes de entrar a la historia nacional nos legara para esta celebración, las “24 losas” que dan cuenta de la historia de nuestra Plaza Mayor de Bogotá y que él denominara su “Libro de Piedra”. Así coronó su fecunda obra histórica y cultural de dimensiones internacionales. Durante 55 años estuvo a la vanguardia de la Academia Colombiana de Historia y, hasta el último momento, dedicó su incomparable labor a enaltecer la dimensión real de nuestro pasado.

Al declarar instalado este “Primer Congreso de Academias Departamentales de Historia”, convocado en homenaje a la Ciudad de Bogotá, debo felicitar a la ilustre Academia Colombiana de Historia por esta iniciativa.


En un momento en el cual se discuten diferentes propuestas dirigidas a hacer participativa nuestra democracia, la responsabilidad de formar ciudadanos activos y conscientes de sus obligaciones políticas se hace aún más exigente. Estoy seguro de que las deliberaciones de este Congreso Nacional de Academias y las propuestas que de él surjan, contribuirán a asumir cabalmente esta responsabilidad.

 

INAUGURACIÓN
En sesión pública de la Academia Colombiana de Historia del, 23 de mayo de 2017, la Academia concedió la membrecía póstuma de Académico Honorario al Señor Expresidente Virgilio Barco. El Presidente Eduardo Durán Gómez hizo entrega del diploma y las insignias a su hija Diana, en representación de la familia Barco Isakson y se dio apertura a la exposición conmemorativa que ofrece una mirada a la trayectoria pública del Ingeniero Virgilio Barco y su contribución como Ministro de Obras Públicas del gobierno de Alberto Lleras, Alcalde de Bogotá en el mandato de Carlos Lleras Restrepo y como Presidente de Colombia (1986-1990) a la recuperación, conservación y puesta en valor del patrimonio histórico monumental y archivístico de Colombia y a los vínculos del Expresidente Barco con la Academia Colombiana de Historia.

 

RECONOCIMIENTOS
A quienes han hecho posible esta Exposición conmemorativa del 20° aniversario de
la muerte del Señor Expresidente Virgilio Barco Vargas “La recuperación de la memoria social una urgencia del presente” :

  • FAMILIA BARCO ISAKSON. ARCHIVO PRIVADO Y BIBLIOTECA VIRGILIO BARCO VARGAS.
  • DOÑA EDELMIRA BARCO VARGAS.
  • DON ALBERTO BARCO VARGAS.
  • DOÑA MARGARITA VARGAS DE VALENCIA.
  • MUSEO NACIONAL. MINISTERIO DE CULTURA DE COLOMBIA.
  • ARCHIVO HISTÓRICO DE EL TIEMPO. DANILO PIZARRO, DIRECTOR.
  • ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. BIBLIOTECA.
  • DIRECCIÓN PARTIDO LIBERAL COLOMBIANO.
  • BIBLIOTECA EDUARDO SANTOS. ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA.
  • SOCIEDAD COLOMBIANA DE INGENIEROS.
  • CURADURÍA, INVESTIGACIÓN Y REDACCIÓN DE TEXTOS
    Roger Pita, Luis Horacio López y Rodrigo Llano.
    Mesa Directiva de la Academia Colombiana de Historia
  • DIGITALIZACIÓN DE IMÁGENES, DISEÑO Y MONTAJE
    Juan Luis Andrés López Villa
  • REPRODUCCIÓN DE OBRAS Y REPORTERÍA GRÁFICA
    Enrique Mendoza
  • APOYO LOGÍSTICO
    Personal Academia Colombiana de Historia

 

 

 


Obituario a los mártires de la lucha anticolonial de Colombia Con motivo del segundo centenario del fusilamiento de Policarpa Salavarrieta y de sus ocho compañeros ocurrido en Bogotá, 14 de noviembre del 1817*

Reverendos Padres, Señores Académicos,  Señoras y Señores,

 

Tengo referencia, que desde el primer gobierno de la República en 1811 y hasta el gobierno militar de Rojas Pinilla, que concluyó en 1957, se ha celebrado cada año el homenaje a los mártires de la Independencia con una procesión por las calles circundantes a ésta Iglesia de La Veracruz o Panteón Nacional. En estas procesiones participaban la Academia, las Autoridades y se llevaba en andas una imagen del Cristo de los Mártires. Hoy, en 2017 estamos repitiendo este mismo acto como conmemoración a ésta Memoria, sin procesiones ni actos públicos. Hoy, sólo las academias colombianas  y otras pocas organizaciones gubernamentales rinden homenaje a los mártires de la independencia.

 

En este momento, continuando con la tradición, estamos rindiendo homenaje a La Pola, una de las “59 mujeres mártires de la independencia fusiladas en 35 ciudades y pueblos de 11 departamentos”[i] de la hoy Colombia.  Ella fue la única mujer fusilada en Santafé de Bogotá en 1817 y sepultada en este lugar[ii]. Siendo éste un homenaje a la memoria histórica de una mujer luchadora y sacrificada por la historia de Colombia, por la libertad de Colombia.

 

Quiero esbozar aquí tres ideas, todo con el fin de analizar la narrativa que se ha utilizado para hacer este recordatorio a los mártires de la patria y a Policarpa Salavarrieta. Estas ideas me surgieron al leer los textos de los Académicos que han estado de pie en este mismo podio, hablando años tras año, repitiendo, haciendo alabanzas, con el único fin de no olvidar.

 

Primero, la narrativa que oculta al acto repetitivo del homenaje a los mártires a lo largo de más de dos siglos; segundo, el hecho que sea La Pola la única mujer  fusilada y enterrada en este Panteón de mártires. Y, tercero, la lucha, hoy un tanto fallida, por mantener la memoria viva de los mártires de la patria.

 

Primero, en actos anteriores, en este mismo podio se dijo: “éste es un acto solemne, religioso y patriótico”[iii]. “Este acto da sentido de cohesión nacional”[iv]. Estas palabras son esencia de la narrativa que subyace a ésta celebración recordatoria.  La narrativa utilizada, de un lado se repite año tras año y del otro es análoga al martirio de Cristo. Según Leonardo Boff: “el martirio es posible porque existen personas que prefieren sacrificar su vida a ser infieles a sus propias convicciones…”[v].  Se considera en la cultura Occidental a Jesucristo como el mártir por excelencia, a él lo siguen los mártires de la Fé cristiana y a éstos los mártires del Reino de Dios. Estos últimos luchan por la utopía del reino, “sin tener una fe cristiana explícita, pertenecen a la misma causa de Cristo”[vi]. Este último, es el caso de nuestros mártires y el de Policarpa.

 

Los académicos expresaban así la mecánica repetición de la celebración y la fe cristiana intrínseca al acto mismo: Eduardo Ruiz Martínez, en 1994 se refirió al relato que hizo el cronista Caballero sobre los inicios de ésta celebración en la Iglesia La Veracruz el 20 de Julio de 1811 y luego en 1813: “Esto para decir que desde hace ya muchos años, se ha convertido en una larga tradición, llevar a efecto, por estas calendas, una ceremonia religiosa de sufragio en memoria de los mártires de la independencia en el Panteón nacional de la Veracruz”[vii]. Y, en la homilía a los próceres realizada en 1984 por el Padre Manuel Briceño Jáuregui S.J. en este mismo recinto, dice: “Y si nosotros celebramos anualmente un funeral por los caídos, es porque sabemos que éstos pasaron del patíbulo a la eternidad; porque a todos los acompañó en ese viaje postrimero el que por antonomasia denominamos Cristo de los mártires”[viii]

 

Resumiendo, tenemos que, la narrativa producida por ésta celebración a los mártires nos indica: que ésta se asocia completamente a la fe cristiana, a la eucaristía con la que se actualiza cada año el sacrificio. Es decir, se revive cada año el suplicio de Cristo a través del suplicio de los mártires. Además, se asocian los hechos al punto espacial donde ocurrieron, el monumento de la Iglesia de La Veracruz, la Iglesia de los Mártires, o, el Panteón Nacional.

 

Segundo, el hecho que sea La Pola la única mujer fusilada y enterrada en este Panteón de mártires.-  Ella yace acompañada por 78 patriotas más ejecutados durante la reconquista española, quienes fueron inhumados en esta iglesia ya que la Hermandad de la Veracruz era la encargada de asistir a los ajusticiados y darles sepultura en la fosa de esta iglesia.

 

La Pola ha sido recordada de diferentes maneras por la Academia y existe, obviamente, una narrativa a su memoria. En este recinto ha sido mencionada en casi todas las homilías durante los años de existencia de la Academia Colombiana de Historia y de celebración de éste recordatorio. Y, por fuera de ésta celebración, son innumerables las diversas formas como se ha evocado su memoria: En 1902, con un anagrama y un soneto, siendo el anagrama: Yace por Salvar la Patria[ix]. En 1910, para festejar el centenario de la independencia la Academia relaciona los diferentes monumentos y documentos con los que se recordó a la Pola en su centenario del nacimiento[x]. Otra estatua se menciona en el Boletín de la Academia de 1911[xi]. El drama escrito por José María Domínguez Roche, titulado La Pola y representado en 1820, es recordado por la Academia en 1915. Igualmente otro soneto es publicado en 1915[xii]. Tenemos también el discurso pronunciado ante una nueva estatua, esta vez erigida en Bogotá, en 1917[xiii].-  Hay placas conmemorativas, recuerdos, etc., etc. En 2010, se publica un Memorial sobre el dramatizado “La Pola” de RCN TV. En él se cuestiona la tergiversación de la historia novelada que presenta la televisión nacional[xiv].

 

Al tiempo que se la honraba, también se la tachaba y destruía: Que si era bastarda, que si su nombre era Apolonia, que si era doncella, que si su sitio de nacimiento era Guaduas o Mariquita o Tenxo[xv]. Todo esto controvertía su imagen de heroína y mártir. No ocurrió lo mismo con sus demás compañeros hombres de sacrificio.

 

Resumiendo, la narrativa que subyace al discurso sobre La Pola es ambigua. Al tiempo que se la alaba, se la critica y desvaloriza. Como es ambiguo el culto a la Virgen María Madre de Dios.

Esto nos acerca aún más a la idea de la asociación de éstas celebraciones con la Fe cristiana, lo cual es consecuente con la tradición cultural hispanista de Colombia.

 

Tercero, la lucha, hoy fallida, por mantener la memoria viva de los mártires de la patria, entre ellos el de La Pola. En 1994, el Académico Eduardo Ruiz Martínez, dijo: “La Academia Colombiana de Historia, que desde comienzo del siglo (se refiere al siglo XX) ha sostenido la iniciativa de ésta recordación patriótica y religiosa”[xvi] Y, más adelante, en 1997, el Académico Antonio Cacua Prada: “Este periodo de nuestra historia está cargado de patriotismo que ya nadie recuerda”[xvii]. Ya en el 2003, otro Académico se preguntó: “¿Nos importa la memoria de los mártires que con el sacrificio de su vida y el legado de sus ideas y de su acción conquistaron la independencia?”[xviii]

 

Hoy recordamos a los mártires entre estudiosos de la historia; pero éstos deberían ser recordados por las  masas. ¿Le interesa a las masas de la Colombia de hoy la memorias de los mártires? Definitivamente, NO. ¿Conoce Colombia a sus mártires? Definitivamente, NO. ¿Conocen a Policarpa Salavarrieta, definitivamente NO

 

Teniendo en cuenta, que el pasado es un país al que las nuevas generaciones deben viajar hago uso de la obra de James Edward Young. Young es estudioso de las diversas formas, imágenes,  discursos y narrativas usadas para perpetuar en la memoria el pasado. Young ha puesto en práctica sus ideas en Berlín para conmemorar la unión de los dos Berlines, en Nueva York para recordar el 9/11 en la Zona Cero, en Washington D.C. para criticar el monumento al Holocausto judío[xix].

 

Con base en la lectura de Young, me pregunto:

 

  1. ¿No debemos actualizar los memoriales con el fin de mantener viva la memoria histórica en los tiempos modernos? ¿No deben los monumentos evolucionar a través del tiempo? A los ojos de los críticos modernos y artistas, la difícil esencia de los monumentos tradicionales y sus pretensiones de grandeza los destinan a un estatus pre moderno y arcaico. Por lo tanto su actualización se hace inminente. La moderna concepción del monumento así lo dicta. Estos deben evolucionar tanto en significado, como lugar y tiempo hacia formas negativas del monumento.

 

 

  1. ¿No debemos volver a pensar la narrativa con la que homenajeamos a nuestros mártires de la patria y a las pocas mujeres, Policarpa Salavarrieta? La narrativa desarrollada para recordarlos, corresponde a los causes de la cultura hispanista colombiana; ¿pero no ponen en práctica los nuevos conceptos desarrollados como la contra-memoria y la contra-narrativa? Los conceptos, contra-memoria y la contra-narrativa sugieren que en vez de llenar el lugar dejado por los mártires o muertos con formas positivas, los artistas, creadores o entidades culturales deben pensar en llenar el espacio vacío con lo que Young llama la persona-ahora-ausente[xx].  Él los llama los contra-monumentos, es decir, que los espacios destinados a los memoriales conmemorativos deben concebirse para retar la premisa del monumento.  Para contradecir el discurso oficial.  La narrativa de los eventos debe representarse ahora con una contra-narrativa. Es decir, la historia expresada en la narrativa es la historia oficial. La contra-narrativa debe buscar el envés.

 

 

  1. Se debe buscar el envés de la historia narrada. Debe pasar de lo racional a lo simbólico. Es el significado ausente de la narrativa oficial. Un ejemplo claro de estos conceptos son los usados por Young en el monumento de la Zona Cero de Nueva York, recientemente inaugurado. Cuando todos pedían volver a construir una réplica de las torres destruidas el 11 de septiembre, él hizo el monumento con unas piscinas sin fondo que nunca se van a poder llenar, significando el vacío o pérdida (loss) dejada por las víctimas. Poniendo en contexto estas ideas en el caso Colombiano de hoy, los museos de memoria histórica que se están construyendo están usando el concepto de la narrativa en positivo, o sea la guerra misma, la muerte misma. La contra-narrativa, por ejemplo, puede ser el miedo que quedó sembrado en toda la sociedad colombiana. Expresiones del miedo no se encuentran en ninguna parte. Para esto se requiere de artistas, instalaciones o discursos que simbolicen el envés del discurso positivo.

 

No corresponden ni a las Iglesias, ni a la religión éstos temas. Estoy uniendo de un lado narrativas literarias, que son las de los académicos, publicadas en el Boletín de Historia y Antigüedades con narrativas artísticas y creativas. Ambas quieren tanto homenajear mártires, como mantener viva su memoria histórica, aunque con formas distintas.

Sin embargo, éste podio es el adecuado para señalar, que es posible hacer el viaje al pasado con mucho más público, con público nuevo, que seguramente va a estar satisfecho de homenajear mártires muertos por la causa de la libertad.

 

Bibliografía

Acta de la Sesión del 15 de noviembre de 1902,  “Yace por Salvar la Patria”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.1: Año IV (1902): 187-189

Acta de la Sesión del 16 de Agosto de 1910,  “La ciudad natal de la Pola”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.67: Año VI (1910): 450-451

Briceño Jáuregui, Manuel S.J., “Homilía de los próceres, en la Veracruz”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No. 746: Año LXXI (1984): 529-534

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Peralta, Napoleón, “Los mártires de la Independencia y la cultura de la nacionalidad”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No. 822, Vol. XC (2003):  613-620

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Ruiz Martínez, Eduardo, “Recordación de los mártires de la patria”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.787, Vol. LXXXI (1994): 997-1003

Velandia, Roberto, “Las mujeres mártires de la Independencia”,  Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.792, Vol. LXXXIII (1996): 81-90

Young, James E, “Memory and Counter-Memory”, Harvard Design Magazine. No. 9, 1999. pp. 1-10

_____. The Texture of Memory: Holocaust Memorials and Meaning. New Haven: Yale University Press, 1993

 

 

  1. Velandia, Roberto, “Las mujeres mártires de la Independencia”, Boletín de Historia y Antigüedades, Bogotá: Academia Colombiana de Historia. 1996, No.792, Vol. LXXXIII (1996): 83
  2. Según una tradición La Pola fue exhumada de éste lugar. En el suelo del templo de San Agustín, calle 6a con carrera 7a se encuentra una losa con su nombre indicando que allí se encuentra sepultada.
  3. Briceño Jáuregui, Manuel. S.J. “Homilía de los próceres, en la Veracruz”, Boletín de Historia y Antigüedades”, Academia Colombiana de Historia. No. 746,  Vol. LXXI (1984): 529-534
  4. Lozano y Lozano, Carlos, “Sentido de la cohesión nacional”, Boletín de Historia y Antigüedades, Bogotá: Academia Colombiana de Historia. No. 346, Vol. XXX (1943): 749-757
  5. Boff, Leonardo, "Reflexión sistemática sobre el martirio”, Concilium. Revista Internacional de Teología. Sao Pablo: Vol. 183, (1983): 325-334
  6. Boff, Leonardo. Ibidem.
  7. Ruiz Martínez, Eduardo. “Recordación de los mártires de la patria”, Boletín de Historia y Antigüedades, Bogotá: Academia Colombiana de Historia. No.787, Vol. LXXXI (1994): 998-999
  8. Briceño Jáuregui, Manuel. S.J. Op. cit. pp.530
  9. Acta de la Sesión del 15 de noviembre de 1902, “Yace por Salvar la Patria”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.1, Año. IV (1983): 187-189
  10. Acta de la Sesión del 16 de Agosto de 1910,  “La ciudad natal de la Pola”, Boletín de Historia y Antigüedades. Academia Colombiana de Historia. Diciembre, No.67, Año. VI (1910): 450-451
  11. Ibáñez, Pedro María, “Inauguración de la estatua de La Pola en Guaduas”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.71, Año. VI (1911): 709-711
  12. Posada, Eduardo, “Policarpa Salavarrieta I”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.106, Vol. IX (1915): 577
  13. Lozano T., Fabio, “Discurso”,  Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.133, Vol. XII (1918): 2
  14. Cacua Prada, Antonio, “Memorial” Para los altos dignatarios del Estado, sobre el dramatizado “La Pola” de R.C.N. TV”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.850, Vol. XCVII (2010): 579-581
  15. Posada E. Op. Cit. pp. 578. Y, Restrepo Sáenz, José maría y Ortega Ricaurte, Enrique, “Policarpa Salavarrieta”,  Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No. 414-416. Vol. XXXVI (1949): 355 y siguientes. Ver también: Informe de Comisión, “La Pola es de Guaduas”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.775. Vol. LXXVIII (1991): 977-982
  16. Ruiz Martínez, Eduardo, “Recordación de los mártires de la patria”,  Boletín de Historia y Antigüedades,  Academia Colombiana de Historia. No.787, Vol. LXXXI (1994): 997
  17. Cacua Prada, Antonio, “Oración a los Mártires”, Boletín de Historia y Antigüedades”, Academia Colombiana de Historia, No. 798, Vol. LXXXIV (1997): 617
  18. Peralta, Napoleón, “Los mártires de la Independencia y la cultura de la nacionalidad”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia, No. 822, Vol. XC (2003): 613
  19. Young, James E. The Texture of Memory: Holocaust Memorials and Meaning. New Haven: Yale University Press, 1993
  20. Young, James E. “Memory and Counter-Memory” in Harvard Design Magazine. Fall, No. 9, 1999. p. 2 http://partizaning.org/wp-content/uploads/2014/01/Memory-and-Counter-Memory.pdf

 

*La Académica Victoria Peralta de Ferreira fue comisionada por el Vicepresidente en funciones presidenciales Padre Fernán Gonzalez SJ para pronunciar el obituario en representación de la Academia Colombiana de Historia, como es tradicional, al concluir la Eucaristía, el miércoles 19 de julio de 2019.

Concelebraron el párroco de La Veracruz, Panteón Nacional Padre Mauricio Urbina y los académicos Fernán González SJ. y Alberto Gutiérrez SJ. Asistieron el Presidente y Académicos de la Academia Colombiana de Historia, patrulleros del Museo de la Policía Nacional al mando del Capitan Cortés y la feligresía de La Veracruz.

Se reproduce el texto del obituario, el cual será publicado en el Boletín de Historia y Antigüedades de la Academia Colombiana de Historia.     

 

 

 

 


Detalles de la audiencia concedida el día 13 de julio de 2017 por el expresidente Belisario Betancur Cuarta a los miembros de la Junta Directiva de la Academia Colombiana de Historia con ocasión de los detalles preparativos para su posesión como Académico

Belisario Betancur

Detalles de la audiencia concedida el día 13 de julio de 2017 por el expresidente Belisario Betancur Cuarta a los miembros de la Junta Directiva de la Academia Colombiana de Historia con ocasión de los detalles preparativos para su posesión como Académico
En la foto aparecen de izquierda a derecha: el coordinador de biblioteca Roger Pita Pico, el director de publicaciones Roberto Pineda, el presidente de la Academia Eduardo Durán, el expresidente Belisario Betancur, el vicepresidente Fernán González y el secretario académico Luis Horacio López

Detalles de la Exposición Virgilio Barco Vargas, Vigésimo Aniversario de su Muerte 1997-2017. La Recuperación de la Memoria Una Urgencia del Presente

Huella Bibliográfica de la Trayectoria Pública de Virgilio Barco.
Discursos,Informes y Memorias como Ministro de Obras Públicas y
Alcalde de Bogotá. Publicacionesde la Presidencia de la República,
1986 - 1990
 

Escritos Políticos y Campañas Presidenciales deVirgilio Barco
Vargas. Carlos Valencia Editores
 

Virgilio Barco Vargas y su formación académica
 
Virgilio Barco Vargas, un Liberal Radical
 

Linaje de los Barco - Maldonado - Vargas - Durán - Isakson
 

Genealogía de los Barco Vargas, enEspaña y Colombia
 
Trayectoria de la Vida Pública de Virgilio Barco Vargas. MomentosEstelares
 

Honras Fúnebres y Sepulcro en el Cementerio Central 22de mayo de 1997
 

20° Aniversario de la Muerte del Expresidente Virgilio Barco
Vargas 1997- 20 de Mayo - 2017 AcademiaColombiana de
Historia.InMemorian
9a.Honras Fúnebres y Sepulcro en el Cementerio Central 22de mayo de 1997
 
Virgilio Barco un promotor de la integración
Latinoamericana.Reconocimientosde diferentes gobiernos.
Condecoraciones nacionales. Colecciónde la Academia Colombiana de
Historia
 

El Presidente Barco un filatelista promotor de la difusión
porlossellos postales de la pintura histórica y el patrimonio
monumental. Emisiones1986 - 1990
 

Contribución de Virgilio Barco como Min. Obras Públicas, Alcalde
de Bogotá y Presidente de la República a la recuperación del
patrimonio histórico monumental y a la preservación dela memoria de la
nación a través del AGN y del Sistema Nacional de Archivos
 

Presencia Escultórica del Presidente de Colombia y Nueva Granada
Gral. Santander
 

Biblioteca Presidencia de la República para la conmemoración
delSesquicentenario de la Muerte y Bicentenario del Natalicio delGral.
Santander, 1988 - 1992 y Portafolio “Se llamaría Colombia”
 

La Academia Colombiana de Historia y su vinculación a la
recuperación delpatrimonio histórico promovida por Virgilio Barco
Vargas como
Ministrode Obras Públicas, Alcalde de Bogotá y Presidente de Colombia
Juan Luis López