LA BIBLIOTECA “EDUARDO SANTOS”            

La Academia Colombiana de Historia es una corporación cultural autónoma, fundada en 1902, sin ánimo de lucro y con domicilio en la ciudad de Bogotá. Su objetivo fundamental es investigar, analizar y difundir la historia de Colombia para contribuir a la formación de la identidad nacional y de la ciudadanía. La Biblioteca “Eduardo Santos” es depositaria del patrimonio bibliográfico y documental de Colombia.

 

Trayectoria de una biblioteca centenaria

Centenaria en su funcionamiento, especializada en sus fondos, iberoamericana en sus colecciones, registro de la memoria social de los pueblos indoamericanos, la biblioteca ha sido enriquecida desde su fundación por la donación de los académicos y los envíos desde el interior y el exterior de Academias fraternas y el canje institucional básicamente. Sus primeros ejemplares en la formación de la colección fueron obsequiados por los Académicos de Número en 1902.

A los dos años de creada la Academia, el fondo estaba constituido por libros de historia universal y cartografías, básicamente, y una colección de opúsculos o folletos historiográficos que al momento de su publicación fueron coleccionados por los académicos y posteriormente donados. 
Hacia 1904 el académico Andrés Vargas Muñoz inició el proceso de organización como primer director de la biblioteca según lo acordado en la sesión del 1º de julio de 1903. La biblioteca fue inaugurada oficialmente el 11 de julio de 1910 y sus puertas se abrieron al público el 8 de febrero de 1913. En 1917, su colección llegó a 1.410 títulos, en 1936 a 3.500 y en 1950 a 7.000.

 

Hacia 1904 el académico Andrés Vargas Muñoz inició el proceso de organización como primer director de la biblioteca según lo acordado en la sesión del 1º de julio de 1903. La biblioteca fue inaugurada oficialmente el 11 de julio de 1910 y sus puertas se abrieron al público el 8 de febrero de 1913. En 1917, su colección llegó a 1.410 títulos, en 1936 a 3.500 y en 1950 a 7.000.

En 1945 era director de la biblioteca don Gustavo Otero Muñoz, quien en 1950 la reorganizó clasificándola en 20 secciones “cada una de las cuales se relaciona con estudios especiales”. El 9 de octubre de 1953, siendo director Don Lope Posada Azuero, se inauguraron los salones de lectura y se dio al servicio público en el segundo piso de la actual sede de la Academia.

Cuando se remodeló la casa en 1960-61, se acondicionó un local en el primer piso, en el que se instaló la biblioteca el 21 de marzo de 1961. Al salón de lectura se le dio el nombre de “Sala Enrique Otero D´Costa”, una de las figuras más sobresalientes de la Academia.

Desde 1962 la biblioteca lleva el nombre de Eduardo Santos en reconocimiento a su benefactor, ex presidente de la República, Miembro de Número (diciembre 1º de 1942), presidente honorario de la Corporación (octubre 12 de 1962 hasta marzo 27 de 1974, fecha de su fallecimiento), patrocinador de la sede de la entidad y su remodelación, y un permanente donante de colecciones de documentos y de un centenar de obras de su biblioteca.

 

Los fondos de la biblioteca se han acrecentado con la donación y compra de bibliotecas y colecciones bibliográficas de académicos. De igual forma, las colecciones se han nutrido de los obsequios de libros de autoría de los académicos, como lo constata el usuario al hojear la portada interior con la dedicatoria y el autógrafo del autor que por tradición presentan los autores y editores a sus colegas.

 

 

 

Es de conocimiento de los bibliómanos bogotanos los valiosos volúmenes de coleccionistas de los siglos XIX y XX que enriquecieron los fondos de la biblioteca de la Academia Colombiana de Historia, en especial colecciones de ediciones francesas de literatura pintoresca y viajes, así como de editoriales españolas y latinoamericanas, con énfasis en ediciones conmemorativas de los países de América.

Por la configuración de sus fondos bibliográficos y documentales, la biblioteca muestra una tipología singular entre las bibliotecas públicas de Bogotá y el país. Con su carácter de especializada deben destacarse varias colecciones bibliográficas sobre la vida y escritos de Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, obras de geografía, cronistas de Indias, historia y geografía de América Latina y España. Pero sin duda el fondo más valioso es su colección general de historiografía de Colombia y el más consultado por académicos, investigadores, docentes y estudiantes universitarios, sus usuarios más frecuentes.

Se destacan entre las colecciones, por su temática y presentación editorial, algunas obras monumentales, como el Diccionario de heráldica y genealógico de apellidos españoles, de más de 90 tomos, publicado por Alberto y Arturo García Carraffa, adquirido por suscripción por la Academia. De gran relevancia por su alcance temático es la Colección Mapfre del Quinto Centenario que consta de 204 títulos sobre historia hispanoamericana, donados en 1993. Los informes del Gobierno y sus Ministros al Congreso de la República, además de otras obras de carácter oficial, ocupan un lugar preponderante dentro del acervo bibliográfico.

Otro tanto, la colección de atlas de Colombia. También entraron a formar parte de los fondos de la Academia saldos de las colecciones del antiguo Instituto de Estudios Históricos.